Ya se ha deconstruido el lenguaje, ya hemos deconstrudio al mundo, a Dios, al hombre, a todos y a todas. Ni los animales se escaparon a la deconstrucción. Miles de filósofos persiguiendo objetos, cual muertos vivientes, recorrieron caminos y villas, burgos y getos buscando aquella percha substanciosa, apoteótica creación capaz de sostener los más contradictorios accidentes.
La batalla fue ardua pero el Sapiens se impuso con aquella arma que lo hace invencible, el cerebro. A todo lo torturamos, a todo le sangramos hasta la ultima gota. Villas arrasadas por el napalm del intelecto. Todos y todas cayeron.
Al final el hombre, aquel universal inexistente, obtuvo su respuesta, una que ya conocía pero que había olvidado por no saber leer, por no saber reflexionar, por no ver la realidad.
"Protágoras, simple y llanamente Protágoras"
Judas, copia cristiana de aquel Platón que entrego a los platónicos al redentor. No por monedas de plata, no por mondas de cualquier clase. Sofista de primera clase, Platón, dialogizo a nuestro redentor, a nuestro avatar.
Salve, Salve, Protágoras, per secula seculorum.